VISIÓN COMPARTIDA (ronda 1)

Las organizaciones de bien público están marcadas por momentos de éxito en los cuales puede notarse la presencia de un Equipo Líder con una visión clara del futuro que la OMI desea alcanzar No sería correcto aseverar que solamente ese aspecto es el secreto de su éxito, aunque sin duda que su grado de influencia en los procesos de cualquier grupo humano lo hacen merecedor de especial atención Las fuentes de nuestra publicación de hoy son Peter Senge, una vez más, y su libro “La Quinta Disciplina”, y un fascículo basado en dicho libro de Gabriel Oldenburg Arraiz de la Oficina Scout Interamericana. Un estudio profundo de cómo la visión compartida influye en el logro de buenos resultados, permite concluir que el “contagio” que el Equipo Líder sea capaz de inyectar a su organización respecto de la visión, no como discurso sino como una convicción en la que todos hacen aportes, creen y se identifican, hace que las energías se enfoquen con mayor fuerza hacia metas comunes de gran envergadura. La necesidad de una visión compartida surge como una de las disciplinas que pueden ayudar a enfocar mejor el estilo de liderazgo de los dirigentes institucionales. Potencia las energías de los grupos y equipos de trabajo y facilita el desarrollo de otras disciplinas propias de las organizaciones inteligentes que aprenden. Ambiente que se produce en torno a una visión compartida 1. La visión compartida eleva las aspiraciones personales Cuando se logra incorporar a los dirigentes al compromiso de trabajar por una visión compartida por ellos, se logra que cada dirigente vea en esa visión una oportunidad de logro superior, por lo que crecen sus propias aspiraciones. 2. En razón del punto anterior, hay un efecto estimulante La visión compartida genera una ˝chispa˝ particular, una disposición anímica que se sobrepone a las fuerzas que contraponen el alcance de los logros deseados. 3. Es lógico que, al sentirse atraídos por una visión compartida, los miembros de una asociación cambian su relación respecto a la organización Deja de ser la asociación de ˝ellos˝ para ser la ˝nuestra˝. 4. Compartir la visión es para todos una oportunidad de definir el norte común, es una especie de ˝meta paraguas˝ que abarca y cobija bajo sí todas las aspiraciones y acciones más específicas El grado de excelencia que esa visión propone induce cambios en las ideas y conductas básicas de los dirigentes comprometidos. Cultura Organizacional Inteligente La búsqueda de una cultura organizacional ˝inteligente˝ para las asociaciones de bien público implica tener una visión a largo plazo que marque el rumbo de hacia dónde se dirigirá la institución en ese tiempo. Sin embargo, a pesar de que esta idea ha sido puesta en práctica por la mayoría de las organizaciones, aún persiste la pregunta ¿por qué muchas no logran llegar a ese futuro visionado? Es fácil convenir que no basta sólo con tener definida una visión que prevalece como marco referencial al momento de realizar los procesos de planificación que acostumbran las asociaciones. La profundidad y efectividad de cualquier visión depende de que sea compartida por y con todos los que integran la organización. Una visión compartida no debe ser entendida como una idea sino como una fuerza que impulsa a los involucrados a trabajar, crear y actuar en línea con el propósito y los valores que la entidad posee. Una visión es realmente compartida cuando los dirigentes tienen puntos en común en sus ideas respecto de esa visión y se sienten movidos por el interés de que sea mutua, que haya conexión entre esa visión común y las aspiraciones de logro que cada persona y el conjunto de ellas tengan. Es un rasgo esencial para el desarrollo de las organizaciones inteligentes, pues marca una línea de concentración de esfuerzos, disposiciones y energías para el aprendizaje. ¿Naturaleza? La visión compartida no puede entenderse de manera aislada, sino como un elemento esencial del marco definido por los principios fundamentales de toda Organización Motivada por Ideales. Desde esta perspectiva, construir la visión es parte del proceso de desarrollo de las ideas que rigen a las entidades de bien público. • La visión compartida representa la definición del futuro que la organización y sus miembros desean para sí. Es el qué fundamental. • La misión de la organización motivada por ideales es la razón de ser que le da vida, pues es la proyección tangible del propósito que han legado los fundadores. Es el por qué fundamental. • Los valores de la OMI marcan la manera como las asociaciones demuestran coherencia con la Misión y enfocan sus energías hacia el logro de la Visión. Es el cómo fundamental. Efectos El logro de una visión compartida exige de quienes la dirigen la comprensión de algunas premisas básicas. Las visiones personales son el punto de partida de cualquier visión compartida. De esta naturaleza se desprende todo el atractivo que produce en los dirigentes un compromiso real hacia la organización. Se debe entender que si las personas involucradas en la asociación no tienen una visión propia, cuando más podrá esperarse de ellas una actitud de acatamiento hacia la visión que otros han construido y compartido, pero esto dista mucho de un compromiso que mueva al dirigente, que lo haga protagonista de los procesos de cambio y desarrollo. El extremo opuesto a esta conducta está representado en el dirigente que con un fuerte sentido de liderazgo personal, produce un efecto de arrastre hacia ˝lo que yo quiero˝. Se trata entonces de lograr un equilibrio que se inicia en la visión personal y que apunta hacia la construcción de una visión compartida en la que todos se sienten comprometidos. Entonces: En los momentos críticos o de presión, la visión compartida ayuda a mantener el rumbo institucional en función del proceso de aprendizaje que se da en las organizaciones inteligentes. Partiendo de la premisa que la visión compartida requiere de un proceso de comunicación permanente, marcado por las ideas e inquietudes que cada uno tiene respecto de la visión, se produce en los dirigentes la