Por Alberto León de Cano Ruiz de Galarreta

Cuando siento que los retos amenazan con superarme, el apoyo de mi familia y amigos se vuelve esencial. También recurro a lo que llamo mi “retorno a la inocencia”: hacer las cosas por el simple placer de hacerlas, por amor al arte, aunque también puedan tener una retribución. Actuar desde la satisfacción y no desde el cálculo del beneficio —primario, secundario o el que sea—. Pienso en el amor por lo que hacemos, en la generosidad de dar siempre un 1% más cada día. En esos momentos suelo poner una canción que me conecta con ese estado (en mi caso Return to Innocence de Enigma), y entonces la vida profesional fluye con otro ritmo. También la meditación me ayuda a bajar la ansiedad, debo reconocerlo. Pero vayamos a lo nuestro:
En un mundo laboral en constante transformación, donde la velocidad y la presión suelen eclipsar el verdadero sentido del trabajo, la gestión organizacional cumple un rol crucial: ayudar a los equipos a redescubrir la pasión y el propósito. No se trata únicamente de coordinar tareas, sino de generar un entorno en el que cada persona pueda conectar con lo que hace y encontrar en ello un valor profundo. El desafío consiste en pasar de la mera ejecución a un compromiso auténtico, en el que el trabajo deje de ser solo un medio para alcanzar resultados y se convierta también en una fuente de realización personal, aprendizaje continuo y motor de un impacto real y sostenible.
Fomentar el espíritu emprendedor en los equipos
El espíritu emprendedor no se limita a las startups; es una mentalidad que puede y debe cultivarse en cualquier organización. Un enfoque de gestión que promueve la mentalidad «intraemprendedora» empodera a los empleados –colaboradores-, a pensar y actuar como si fueran dueños del negocio. Para lograr esto, es vital:
- Promover la autonomía: Dale a los equipos la libertad de experimentar, tomar decisiones y ser responsables de sus proyectos. Esto fomenta un sentido de propiedad y los motiva a tomar la iniciativa sin esperar instrucciones detalladas.
- Celebrar los intentos, no solo los éxitos: Un ambiente de seguridad psicológica es fundamental. Si los empleados temen ser castigados por cometer errores, no se atreverán a innovar. Fomentar una cultura de «fracasar rápido, aprender más rápido» convierte los errores en valiosas oportunidades de aprendizaje.
- Reconocer y recompensar la iniciativa: Más allá de un simple reconocimiento monetario, celebra públicamente a quienes proponen nuevas ideas, resuelven problemas de forma creativa o lideran proyectos con proactividad. Esto refuerza el valor de la mentalidad emprendedora.
- Fomentar la colaboración interfuncional: Promueve la colaboración entre diferentes departamentos. Esto expone a los empleados a nuevas perspectivas, enriquece la resolución de problemas y genera ideas más innovadoras.
Reconectar a los equipos con el propósito
Cuando los equipos entienden el «porqué» detrás de su trabajo, se sienten más motivados y comprometidos. El propósito laboral va más allá de la misión y visión de la empresa, es la conexión que los individuos sienten entre sus valores personales y los objetivos de la organización. Para cultivar este propósito:
- Comunicar el panorama general: Asegúrate de que cada miembro del equipo entienda cómo su trabajo diario contribuye a los objetivos de la empresa. Conectar una tarea individual, por pequeña que sea, con un impacto mayor, le da un significado profundo al esfuerzo. Por ejemplo, un equipo de soporte técnico puede ver su trabajo no solo como resolver problemas, sino como «garantizar la satisfacción del cliente y la reputación de la marca».
- Liderar con empatía: Los líderes deben ser accesibles y genuinos. Al mostrar empatía y validar los esfuerzos de sus equipos, los líderes construyen la confianza necesaria para que los empleados se sientan seguros de compartir sus ideas y preocupaciones.
- Involucrar a los empleados en la toma de decisiones: Cuando los equipos participan en la toma de decisiones, se sienten valorados y dueños del proceso. Esto aumenta su compromiso y la probabilidad de que se adhieran a las soluciones.
- Visibilizar el impacto: No te limites a celebrar los logros financieros. Muestra historias de éxito que resalten el impacto positivo del trabajo del equipo en los clientes, la comunidad o la sociedad en general. Esto refuerza el sentido de significado y orgullo.
Beneficios del trabajo con propósito y la mentalidad emprendedora
Una gestión que se centra en el propósito y el espíritu emprendedor no solo beneficia a los empleados, sino que también impulsa el éxito de la empresa.

La gestión organizacional del futuro no se trata de controlar, sino de empoderar. Al dar a los equipos las herramientas, la libertad y el propósito para actuar como emprendedores, las empresas no solo prosperan, sino que también crean un entorno donde las personas redescubren la pasión por lo que hacen.